Requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

La crisis sanitaria del COVID-19 ha provocado que, muchas personas, trabajadores por cuenta ajena, empresarios autónomos, y particulares, tengan la oportunidad de acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad para poder hacer frente a sus deudas y comenzar de cero.

Esta ley nació como una solución para reducir la carga financiera de particulares y autónomos que atraviesan una situación difícil, pudiendo en determinados casos exonerar el pago de sus deudas.

Nuestro despacho RodríguezHermosilla Abogados, trabaja día a día para solventar su situación y aportar la solución que más se adecúe a sus necesidades con el fin de solucionar su insolvencia personal y poder recuperar su vida, empezando de nuevo.

¿Qué requisitos son necesarios para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad?

Existen importantes beneficios que podremos obtener con la Ley de Segunda Oportunidad.

Es necesario cumplir con una serie de SENCILLOS REQUISITOS para poder acogerse a ella. Lo principal es que el deudor actúe de buena fe y con sus ingresos no pueda hacer frente a las deudas existentes, obteniendo de esta forma importantes reducciones (incluso exoneraciones) de la deuda.

  • El importe de la deuda no puede ser superior a los 5 millones de euros.
  • Si se trata de un empresario/autónomo, debe aportar los datos de la actividad.
  • Demostrar que no tiene ingresos suficientes para atender las deudas generadas.
  • No puede haber sido condenado por delito contra el patrimonio en los 10 años anteriores.

En RodríguezHermosilla Abogados ayudamos a todos los particulares y autónomos a conseguir una segunda oportunidad, cancelando sus deudas y dándole la oportunidad de empezar de nuevo.

Llámenos al 91.435.76.90, o contacte en rhabogados@alcala74.com y le asesoraremos gratuitamente.

La Segunda Oportunidad tras el COVID-19

La ley de segunda oportunidad o ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social, fue publicada el 29 de julio de 2015 en el BOE entrando en vigor al día siguiente.

Inspirada por principios éticos, cumple una doble función, social y de efectividad del cobro, no pretendiendo eliminar las deudas, sino ayudar, a quien ha demostrado ser buen pagador, tanto personas físicas como empresarios autónomos, pero atraviesan, por diferentes circunstancias, “una mala racha”

La exposición de motivos de la Ley de Segunda Oportunidad recoge claramente este espíritu, cuando dice “… En este ámbito se enmarca de manera muy especial la llamada legislación sobre segunda oportunidad. Su objetivo no es otro que permitir lo que tan expresivamente describe su denominación: el que una persona física, a pesar de un fracaso económico empresarial o personal, tenga la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso de arriesgarse a nuevas iniciativas, sin tener que arrastrar indefinidamente una losa de deuda que nunca podrá satisfacer.

La experiencia ha demostrado que, cuando no existen mecanismos de segunda oportunidad, se producen desincentivos claros a acometer nuevas actividades e incluso a permanecer en el circuito regular de la economía. Ello no favorece obviamente al propio deudor, pero tampoco a los acreedores ya sean públicos o privados. Al contrario, los mecanismos de segunda oportunidad son desincentivadores de la economía sumergida y favorecedores de una cultura empresarial que siempre redundará en beneficio del empleo.

Por ello, la ley de segunda oportunidad no es un mecanismo para evitar pagar las deudas de un particular o autónomo, sino facilitar una reestructuración del pago de estas, que permita un reequilibrio entre acreedores y deudores, si bien,  se puede llegar a producir la exoneración de la deuda (Beneficio del Pasivo Insatisfecho B.E.P.I) si se acredita  que el deudor, pese a sus esfuerzos y buena fe, es incapaz de saldarla, sin poner en peligro su patrimonio presente y futuro.

Es un instrumento que, hasta ahora, ha sido el gran desconocido. Muchos deudores de buena fe han temido acudir a este procedimiento, o simplemente no lo han utilizado por desconocimiento.

¿Cómo se encuentra la ley de Segunda Oportunidad tras el COVID-19?

En estos momentos, muchos expertos pronostican la llegada de una enorme crisis económica, cuando finalice el estado de alarma provocado por la crisis sanitaria del COVID-19, que afectará tanto a particulares como a empresas, a nivel nacional e internacional.

El uso de este mecanismo de rescate, “Segunda Oportunidad” que hasta ahora ha sido el gran desconocido  va a empezar a utilizarse desde el empresario, el autónomo y/o el emprendedor que asumen personalmente las deudas de su empresa, hasta el avalista de familiares o de operaciones empresariales, o los trabajadores o personas desempleadas a las que han ejecutado su vivienda y la entidad bancaria sigue reclamándole la deuda.

 La Segunda Oportunidad les va a permitir empezar de cero sin la carga que supone arrastrar deudas inasumibles. No importa si el que lo solicita es extranjero o nacional, siempre y cuando las deudas tengan origen en España

La ley de segunda oportunidad se basa en dos instituciones principalmente:

Acuerdos extrajudiciales de pagos

Con el acuerdo extrajudicial de pagos se pretende conseguir la renegociación de la deuda, de tal manera que los acreedores no resulten completamente frustrados. La duración de estos acuerdos no puede ser superior a diez años, y en ellos se incluyen quitas y esperas para hacer factible el pago.

Beneficio de exoneración

En caso de que los acuerdos extrajudiciales de pagos fracasen o sean insuficientes, entraría en juego este beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI), siempre que se acredite que el deudor, pese a sus esfuerzos y buena fe, es incapaz de saldarla, sin poner en peligro su patrimonio presente y futuro.

La ley concede a los acreedores la posibilidad de  solicitar la revocación de este beneficio cuando el deudor,  utilice abusivamente la Ley de la Segunda Oportunidad. En concreto:

  • Cuando el deudor incurra en circunstancias que hubieran excluido la aplicación de este beneficio.
  • Si incumple su plan de pagos.
  • Cuando mejore su situación económica de modo que pueda pagar sus deudas.
  • O cuando se descubra la existencia de ingresos, bienes o derechos ocultados.

La Ley de Segunda Oportunidad ha sido muy útil en aquellas ocasiones en que los deudores hipotecados que, tras perder su vivienda, todavía conservaban deudas con el banco.

Respecto a la vivienda, es importante tener en cuenta que, si bien en muchos casos es inevitable que el deudor acogido a la Ley de Segunda Oportunidad la pierda, en otras ocasiones es posible conservarla.

¿Qué deudas se perdonan con el mecanismo de la Segunda Oportunidad? 

Como regla general podemos decir que mediante el mecanismo de “Segunda Oportunidad se exoneran las siguientes deudas:

  • Las deudas bancarias.
  • Intereses, apremios y sanciones.
  • Deudas con particulares, proveedores de bienes y servicios ….
  • Deudas con la AEAT y la TGSS, en la parte que no tenga la consideración de crédito privilegiado.

Desde Rodríguez Hermosilla, Abogados, animamos a quienes se encuentran agobiados por las deudas, a no temer a estos mecanismos de Segunda Oportunidad, pues son los que van a permitir a muchos deudores poder ver un claro horizonte con expectativas de futuro para ellos y sus familias.

 

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